La economía informal y las PyMEs

 

Quizá la única cosa más oscura que los diversos nombres atribuidos a la economía informal sea nuestro conocimiento de que se trata de una epidemia financiera y social. En la primera parte de esta serie, discutiremos su poder, significado y situación actual en el panorama financiero mundial.

La economía informal es la segunda más grande del mundo. Anualmente, alrededor del mundo, U$D19 billones se mueven en efectivo en pagos B2B a través de las cadenas de abastecimiento.

Y, sin embargo, la mayoría del mundo sigue pasando esto por alto, optando por centrarse únicamente en la digitalización de los países más prósperos, cuyas necesidades de atención son menores.

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La economía informal se refiere a toda actividad económica que se realiza en efectivo y sin impuestos ni regulación. Aunque a menudo se asocia con el comercio ilegal, la economía informal es impulsada por igual por las actividades legales, lo que la hace aún más prevalente.

La clave para reducir, y eventualmente disolver, la economía informal en el mundo está en los mercados emergentes. Con relación al PBI, la economía informal representa entre el 25 y el 60% en América del Sur, entre el 13 y el 50% en Asia y aproximadamente el 40% en África.

Las PyMEs desempeñarán un papel crucial en este cambio, dada su influencia tanto en sus economías locales como en el panorama macroeconómico mundial.

Según el Banco Mundial, las PyMEs contribuyen con hasta el 60% del empleo total y el 40% del ingreso nacional (PBI) en los mercados emergentes.

Contrariamente a la creencia popular, las PyMEs, que han sido históricamente desatendidas por los prestadores de servicios financieros tradicionales, se ven profundamente afectadas por la situación actual, alejadas del acceso al crédito y de los avances digitales.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

En pocas palabras, dinero en efectivo.

El efectivo es el eje de la economía informal en el mundo. También es el principal medio de pago para la mayoría de las PyMEs, especialmente en los mercados emergentes. Lo usan para pagar a sus proveedores, empleados y a sí mismos. Y muchas de ellas, directamente no disponen de cuentas bancarias.

A pesar de la prevalencia del efectivo, esta forma de pago e intercambio es catastrófica para las PyMEs:

  • Se ven obligadas a utilizar complejos, ineficientes y costosos procesos de contabilidad y conciliación debido a la imposibilidad inherente de rastrear el efectivo.

  • La forma de conciliación de las PyMEs prácticamente nunca está alineada con lo que los bancos necesitan para proporcionarles acceso al capital, lo que es crucial para la estabilidad y el crecimiento de las empresas.

  • Se enfrentan a numerosos riesgos en materia de seguridad debido al manejo de dinero en efectivo. El potencial de robo es increíblemente alto.

Incluso en los países altamente digitalizados como Estados Unidos, las PyMEs pierden U$D40 millones anuales por robos.

Todas estas consecuencias negativas se convierten en una sola cosa: un estancamiento macroeconómico completo y total.

Sabiendo que no pueden escapar del uso de dinero en efectivo debido a su falta de acceso a los servicios financieros y no queriendo hacerlo debido a un profundo escepticismo, las PyMEs siguen inmersos en la economía informal, desbaratando su crecimiento y su potencial innovador y, en consecuencia, el de su país.

En lugar de ampliar su tamaño, aumentar sus ofertas o pensar de manera creativa en la diversificación, las PyMEs, especialmente en los mercados emergentes de Asia, América del Sur y África, optan por pasar desapercibidas, manteniendo el statu quo a costa de valiosos ingresos, experiencia y un estímulo económico más amplio.

¿Cómo se han desconectado tanto las PyMEs?

A pesar de contar con la tecnología necesaria para transformar el panorama financiero mundial y comenzar finalmente a aprovechar a las PyMEs, hemos fracasado hasta ahora. Fuera de China, casi no existen ejemplos de cadenas de abastecimiento totalmente digitalizadas. Hay dos razones principales para ello:

  • Costo

  • Geografía

Muchos participantes de la economía informal viven y trabajan en lugares remotos y desconectados, lo que limita su acceso a los servicios financieros. Los bancos tradicionales tienden a tener menos servicios de asistencia en estas áreas debido a los mayores costos de mantenimiento y a su rentabilidad, aislando esencialmente a las mismas personas que más necesitan sus servicios, perpetuando así el uso del dinero en efectivo.

En la segunda parte de esta serie, identificaremos lo que se puede hacer para transaformar esta situación.

Acerca de RedCloud Technologies

La plataforma financiera digital integrada de RedCloud permite a cualquier persona conectada a un dispositivo acceder a los productos financieros de forma fácil y segura. Uniendo a cada miembro de

la cadena de abastecimiento a través de nuestra tecnología, estamos transformando el panorama financiero global.

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